La Primera Guerra Mundial finalizó el 11 de noviembre de 1918 con la firma del Armisticio de Compiègne en el cual Alemania se rendía ante los Aliados.

La Gran Guerra tuvo diferentes y variadas consecuencias tanto en términos demográficos, como políticos y económicos.

Además, no podemos obviar que la última consecuencia de la Primera Guerra Mundial fue la posterior Segunda Guerra Mundial, ya que los tratados de paz y las condiciones impuestas a Alemania tras la Gran Guerra, fueron el mayor caldo de cultivo para que 20 años más tarde se desencadenara el mayor conflicto bélico de la historia.

A continuación analizaremos las diferentes consecuencias que tuvo la Primera Guerra Mundial.

Consecuencias Demográficas

La Primera Guerra Mundial dejó entre 9 y 10 millones de soldados muertos y más de 20 millones de heridos. Se estima que perdieron la vida más de 7 millones de civiles.

A continuación podemos ver una imagen con una tabla donde se reflejan aproximadamente las bajas tanto civiles como militares de cada bando:

Coste Humano Gran Guerra

Además hubo un gran aumento de la descompensación por género y edad, dada la gran cantidad de hombres jóvenes que perecieron en la guerra. Esto provocó a su vez un descenso de la natalidad, al quedar muchas mujeres viudas y sin hijos.

Consecuencias territoriales

El final de la Primera Guerra Mundial supuso principalmente la desaparición de 4 imperios y dinastías: los imperios alemán, ruso, otomano y austrohúngaro fueron sustituidos por repúblicas y en algunos casos como en el austriaco y otomano, de sus territorios surgieron varios países.

Surgimiento de nuevos países

Tras el final de la Primera Guerra Mundial surgieron varios países de los antiguos territorios regentados principalmente por los imperios centrales:

  • Polonia (sus territorios formaban parte del Imperio Alemán, Ruso y Austro-Húngaro).
  • Finlandia (del Imperio Ruso)
  • Estonia (del Imperio Ruso)
  • Lituania (del Imperio Ruso)
  • Letonia (del Imperio Ruso)
  • Checoslovaquia (del Imperio Austro-Húngaro)
  • Hungría (del Imperio Austro-Húngaro)
  • Yugoslavia (Formada por el Reino de Serbia y territorios del antiguo Imperio Austro-Húngaro)
  • Siria-Líbano (Territorio del extinto Imperio Otomano administrado por Francia)
  • Irak (Territorio del extinto Imperio Otomano administrado por Reino Unido)
  • Yemen (del Imperio Otomano)

Cambios fronterizos

Además muchos otros países vieron como sus fronteras variaron:

  • Francia recuperó los territorios de Alsacia y Lorena perdidos en la guerra franco-prusiana de 1871
  • Los municipios de Eupen y Malmedy celebraron unos plebiscitos para determinar si pertenecían a Alemania o Bélgica, con el resultado de pasar a manos belgas.
  • La zona de Silesia (actual Polonia en gran medida) también celebró un plebiscito para determinar su incorporación a la nueva Polonia que surgió tras la I Guerra Mundial.
  • Rumania se anexionó Transilvania (parte del Imperio Austro-Húngaro hasta la fecha).
  • El territorio de Armenia fue dividido entre Turquía y la URSS (Tratado de Lausana de 1923).

Aparte de estos cambios fronterizos y el surgimiento de algunos países, en la zona de Oriente Medio se iniciaron una serie de movimientos y lucha de poderes con diferentes objetivos entre los árabes y las potencias británicas y francesas, donde también surgió el movimiento independentista israelí y la rebelión de la familia Saud en la Península Arábiga que desembocaría en la creación de Arabia Saudí.

Consecuencias Políticas

En el ámbito político, además de los cambios territoriales que se produjeron, hubo cuatro consecuencias principales:

  • Castigo militar a los vencidos (principalmente Alemania)
  • Surgimiento del Nacionalismo, Revanchismo y Extremismos en diferentes países europeos.
  • Triunfo del Comunismo en Rusia y expansión de la URSS.
  • Creación de la Sociedad de Naciones

Los Aliados impusieron a los países vencidos, sobre todo Alemania, un control de sus ejércitos, para evitar el resurgimiento militar. No obstante estas imposiciones fueron saltadas por la Alemania Nazi desde 1933.

En todos los países surgieron movimientos nacionalistas y extremistas de diferente índole, aunque en la mayoría de casos los movimientos extremistas de derecha e izquierda no lograron hacerse con el poder político, salvo en Italia y Alemania, donde el fascismo logró el poder, hecho que marcaría el periodo entre guerras y sería fundamental para la entrada de ambos en la Segunda Guerra Mundial.

Por último no hay que olvidar que en plena Primera Guerra Mundial, se produjo una revuelta en Rusia que provocaría la caída del Zarismo en 1917 y el cambio de sistema político, pasando de una monarquía casi feudal al establecimiento de un Estado Socialista, llamado formalmente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas o URSS, después de la cruenta Guerra Civil que finalizó en 1923.

La Rusia Soviética firmó con las potencias centrales el 3 de marzo de 1918, el Tratado de Brest-Litovsk en donde el recién creado Estado Soviético renunciaba a los territorios de Finlandia, Bielorrusia, Estonia, Lituania, Letonia, Polonia, Ucrania, Livonia, Curlandia y Besarabia que pasaban a manos de los Imperios Centrales.

Con la derrota de los Imperios Centrales unos meses más tarde, la mayoría de estos países se volvieron independientes.

Por último, dentro del marco del Tratado de Versalles se creó la Sociedad de Naciones (precursora de la actual Organización de Naciones Unidas) para el mantenimiento de la paz y la organización de las relaciones internacionales tras la I Guerra Mundial.

Consecuencias Económicas

Alemania fue el gran motor económico de los imperios centrales durante la Primera Guerra Mundial con un gasto de casi de 20.000 millones de dólares. Solo el Imperio Británico con 23.000 millones le superó en gasto.

Estados Unidos que entraría más tarde en la guerra también gasto más de 17.000 millones en la Gran Guerra. A continuación podemos ver una tabla con los gastos aproximados de cada país durante la Primera Guerra Mundial:

Coste Económico Gran Guerra

Ya durante el periodo precedente al estallido de la guerra, los principales países implicados (Gran Bretaña, Francia y Alemania) aumentaron considerablemente el gasto militar. Durante la guerra, todos los países participantes se endeudaron considerablemente, con la esperanza de que los ingresos obtenidos por “reparaciones de guerra” al finalizar la contienda, les fueran favorables e impulsaran la economía.

Lo que ocurrió en realidad es que Estados Unidos se convirtió en el gran país acreedor del resto de naciones, factor fundamental que provocaría que la crisis de 1929 se extendiera por multitud de países, dada la gran dependencia económica de Estados Unidos tras la guerra.

Otra de las consecuencias a nivel económico fue el abandono del patrón oro. Hasta entonces, los bancos centrales de cada país tenían unas reservas de oro para responder ante la deuda emitida, pero con el comienzo de la guerra, la distribución del oro entre países se desniveló.

Como consecuencia de esta situación, se decidió pasar a un modelo fiduciario (el que tenemos actualmente). Este nuevo modelo provocó en los primeros años grandes presiones inflacionistas como consecuencia de la emisión de moneda de forma desmedida por parte de algunos países. En Alemania y Austria sobre todo se produjeron hiperinflaciones como consecuencia de la necesidad del Estado de financiar el gasto de guerra, emitiendo moneda sin control.

Incorporación de la mujer al mundo laboral

Como consecuencia de la llamada a filas de cientos de miles de soldados, muchos de los puestos de trabajo que antes ocupaban hombres, quedaron desiertos. Ante esta situación la mujer comenzó a trabajar en muchos sectores donde antes tenían prácticamente vetada su entrada.

Progresiva pérdida de poder europeo a favor de Estados Unidos

Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, Europa era el referente en cuanto a la política y la economía a nivel mundial. El tejido productivo mundial estaba en manos europeas principalmente. Con el estallido de la guerra, Estados Unidos se convirtió en la principal fábrica para los Aliados y su nivel de producción se multiplicó. Al comenzar la Primera Guerra Mundial el 55% del PIB Mundial era Europeo. Tras finalizar la Gran Guerra, el 55% del PIB Mundial era estadounidense.

Compensaciones de Guerra – Conferencias de Paz en París

Para Alemania y sus aliados el principal efecto económico de la Primera Guerra Mundial fueron las reparaciones de guerra que tuvieron que afrontar tras la firma de diversos tratados en los cuales se recogían diversas cláusulas y compensaciones económicas que los antiguos Imperios Centrales debían abonar a los victoriosos aliados.

Los tratados fueron firmados por un lado por los Aliados (representados principalmente por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e Italia) con cada uno de los países participantes en la Primera Guerra Mundial en el bando de los Imperios Centrales. Algunos de estos países eran de reciente creación como hemos visto en el apartado referente a las consecuencias territoriales de la Primera Guerra Mundial.

Tratado de Versalles (firmado por los Aliados y Alemania)

Fue el principal tratado, ya que se consideraba a Alemania como la principal responsable de la guerra. En este tratado se establecían las consecuencias políticas, territoriales y económicas impuestas a Alemania tras el fin de la guerra.

Alemania perdía varios territorios y además debía compensar a los Aliados con el pago de 31.400 millones de dólares. Además se redujo el ejército alemán a 100.000 efectivos.

Tratado de Saint Germain en Laye (firmado por los Aliados y Austria)

En este tratado se establecía el desmembramiento del antiguo Imperio Austro-Húngaro, además de establecer algunos cláusulas políticas sobre el futuro de Austria y también la obligatoriedad de asumir compensaciones económicas a los Aliados, aunque debido a la bancarrota sufrida unos años más tarde, Austria nunca pagaría compensación económica alguna.

Tratado de Neuilly (firmado por los Aliados con Bulgaria)

En este tratado básicamente Bulgaria reconocía el nuevo Reino de Yugoslavia creado tras el fin de la Primera Guerra Mundial y la pérdida de territorios a favor de Grecia y Yugoslavia.

Además se imponían una serie de compensaciones económicas a Bulgaria de 2.250 millones de francos-oro (franco francés), pagaderos desde ese momento hasta 1983. Tras una serie de rebajas y refinanciaciones, Bulgaria solo pagó unos 40 millones de francos hasta 1932, cuando dejó de pagar, tras la llegada de una dictadura y de la posterior Segunda Guerra Mundial y dominio soviético, Bulgaria abandonó la idea de pagar las compensaciones.

Tratado de Trianon (firmado por los Aliados con Hungría)

Hungría proclamó su independencia de Austria el 16 de noviembre de 1918. El antiguo Reino de Hungría (bajo el Imperio Austro-Húngaro) se dividió en varios territorios: Polonia, Checoslovaquia, Austria, Yugoslavia, Rumania y la nueva República de Hungría.

También se estableció una compensación económica no determinada a favor de los aliados, aunque como en el caso de Bulgaria o Austria, Hungría apenas pagó un porcentaje leve de estas indemnizaciones, como consecuencia de la crisis económica surgida tras la Primera Guerra Mundial y que prácticamente imposibilitaba el pago de reparaciones de guerra.

Tratado de Sévres (firmado por los Aliados con el Imperio Otomano)

Este tratado firmado el 10 de agosto de 1920, nunca llegó a entrar en vigor, ya que fue sustituido por el Tratado de Lausana firmado el 24 de julio de 1923.

Aunque aceptado por el Sultán y su gobierno, las condiciones del tratado provocaron un levantamiento militar en el Imperio, comandado por Mustafá Kemal Atartuk, que inició una guerra contra Armenios y Griegos, que tampoco estaban de acuerdo con las condiciones del Tratado de Sévres. El ejército otomano resultó victorioso y provocó la firma del Tratado de Lausana 3 años más tarde.

Conclusiones

El final de la I Guerra Mundial supuso el surgimiento de Estados Unidos como país referente en lo económico y con cada vez más importancia en lo político. Además, cuatro imperios desaparecieron: Rusia, los Otomanos, Austria-Hungría y Alemania.

El reordenamiento territorial de Europa supuso el surgimiento de diferentes sentimientos nacionalistas que serían caldo de cultivo de guerras posteriores.

Las condiciones impuestas a los países vencidos, sobre todo a Alemania, significaron un auge del fascismo que llevaría a Adolf Hitler a la cancillería germana en 1933.

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